Cuando pensamos en crear La Gota de Vino, teníamos claro que lo que queríamos era que el bar estuviera relacionado con el entorno que lo rodeaba, que estuviera en conjunción con la idea de el museo y la Gota de leche así que utilizamos la piedra de la Gota de leche y el metal del museo.
Entendíamos que tendríamos que relacionarnos con el museo en el sentido de que la ampliación del museo era el modelo a imitar, así que decidimos darle la vuelta a la idea. Nosotros haríamos un espacio muy moderno, funcional y cómodo para el cliente, sillas muy grandes, espacio entre unos y otros un pequeño jardín. En cuanto al contenido de la carta, queríamos que fuera muy clásica con recetas de cocina de la abuela.
Había gente que no quería entrar en La Gota porque les parecía muy moderno. Son las mismas cuadrillas que ahora vienen todos los días
Para que todo esto se articulará y tuviera sentido, pusimos al cliente en el centro de trabajo y todo gira entorno a él.
El centro de nuestro ideario se basa en ser muy atentos con el cliente, ser muy rápidos para que no tenga que esperar y, en lugar de poner a famosos en la paredes, ponemos a nuestros más fieles clientes en las fotografías que les hacemos.
Lo importante cuando abres un bar es tener un plan. Lo pones por escrito y luego tal vez ese papel no valga de nada, pero al final te das cuenta de que en ese papelito estaba todo. La identidad propia del bar. Lo que permite que tu bar sea distinto